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El día después fue.. No, mejor dicho. El día después fue así.
Amor-pasaporte tirado en la cama y un par de chicles frutales que claramente (básicamente) no eran más que una membresía de verano. Era todo un honor recibirlos en el patio. La pelota rebotaba con ganas del techo a la cabeza, de la cabeza al universo. El me en rulaba el pelo y me decía "sos hermosa, ¿te conté?" y yo me sonrojaba. Se nos volvía menester ese juego amoroso. No podíamos postergarlo para un miércoles. Yo le hablé de los martes, que los tenemos libres.. Pero me dijo que no.
No importa.
Oíme, ni que le hubiese dicho que no nos veamos.
inerte.
Hace 13 horas
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